Obrero católico de la A a la Z

Yarelis Rico Hernández

“Dos eran las formas fundamentales de influencia: las ideas y el cumplimiento del trabajo. Dentro de los ambientes laborales estábamos llamados a ser consecuentes con nuestra fe, ver a los otros como nuestros hermanos y asumir nuestro compromiso moral con el trabajo social por lo que este representa para los demás… Cristo fue obrero, trabajó para sustentarse y para servir a la sociedad”

San José obrero y el magisterio pontificio

Dr. Roberto Méndez Martínez

José, de sangre real, unido en matrimonio a la más grande y santa de las mujeres, considerado el padre del Hijo de Dios, pasó su vida trabajando, y ganó con la fatiga del artesano el necesario sostén para su familia. Es, entonces, cierto que la condición de los más humildes no tiene en sí nada de vergonzoso, y el trabajo del obrero no solo no es deshonroso, sino que, si lleva unida a sí la virtud, puede ser singularmente ennoblecido.

El servicio al prójimo en peligro

Romano Guardini

Romano Guardini fue uno de los grandes teólogos católicos del siglo xx. Nació en Verona, Italia, en 1885. Se ordenó sacerdote el 28 de mayo de 1910, tras estudiar en el Seminario de Maguncia, Alemania, donde residía con su familia. En 1915 presentó su tesis doctoral en Friburgo. Ocupó varias cátedras de Filosofía y Teología.

El trabajo y los trabajadores

Hno. Jesús Bayo Mayor, FMS

Según la Doctrina Social de la Iglesia, el trabajo humano es fuente de progreso y felicidad, garantiza la dignidad, la igualdad y la libertad cuando se vive en fraternidad, lo cual supone reconocernos como hijos de un mismo Padre. La virtud de la laboriosidad genera un potencial magnífico para la realización de la persona y el progreso de la sociedad. El trabajo, combinado con el descanso, nos permite servir y amar, es cauce seguro para alcanzar la felicidad.

Vivir entre la gente

Yarelis Rico hernández

A los veinticuatro años de edad, el padre José Félix Pérez Riera decidió ser cura obrero. Y sin abandonar su atuendo clerical, se enfundó la ropa de trabajo para ir a ganar su sustento en un empleo de baja cualificación en la Fundición 2 de septiembre, en Jovellanos, Matanzas. Se había ordenado como sacerdote el 27 de diciembre de 1970 y comenzó su ministerio como vicario en la parroquia de Cárdenas. Al año siguiente lo designaron párroco en Jovellanos y los pueblos de sus alrededores. En total, tenía a su cargo cinco comunidades.

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