La Madre de Dios ha socorrido a Cuba

Por Redacción

“Cuba es tierra de la Madre de Dios, porque sobre ella reina como patrona Nuestra Señora de la Caridad del Cobre”. 

Pío XII

24 de febrero de 1947.


La Iglesia cubana celebró este año la festividad de Nuestra Señora de la Caridad, Patrona de Cuba, en circunstancias muy especiales. Precisamente el 8 de septiembre comenzaban a percibir las provincias más orientales del país los efectos del huracán Irma. No es necesario describir a nuestros lectores las consecuencias de este fenómeno natural: las pérdidas en vidas humanas, aunque menores que en otros países, son sencillamente lamentables, y los daños a viviendas, edificaciones patrimoniales, instalaciones industriales o turísticas y a la infraestructura social en general, significan un especial desafío no solo para las autoridades sino para todo el pueblo de la Isla.

Desastres como este son ocasión para que las personas, siempre abocadas a elegir con libre albedrío entre el bien y el mal, muestren lo mejor o peor de la condición humana. Harto han divulgado las redes sociales y, en cierta medida, los medios oficiales, las imágenes de individuos que aprovechaban la confusión para generar mayor caos, especialmente a través de saqueos de establecimientos estatales y particulares y hasta en viviendas habitadas. Tales conductas no pueden explicarse sencillamente con el argumento de la necesidad económica y tanto el Estado, que ha destinado por décadas vastos recursos a la educación, como las diferentes religiones que en Cuba desarrollan sus propios proyectos formativos, tendremos que reflexionar cómo poner remedio a ese evidente daño antropológico.

Sin embargo, creemos que, aunque las buenas acciones siempre resultan menos sensacionalistas que las malas, estas han brillado en días recientes. Baste con recordar a aquellos que pusieron en riesgo sus vidas para evacuar familias hacia sitios seguros o rescatar a víctimas de inundaciones y derrumbes; a los que trabajaron durante largas jornadas para restablecer el servicio eléctrico o las vías de tránsito; a los que abrieron su hogar no solo a familiares y amigos sino a desconocidos, con el espíritu del Buen Samaritano; a los que compartieron su agua potable, sus alimentos y medicinas con los vecinos o con aquellos que vivían en condiciones más vulnerables o menos favorecidas. Y no habría que olvidar a un obispo cubano que decidió ir a confortar a su antigua diócesis, precisamente en medio del huracán, para luego internarse en el actual territorio de su sede y comenzar a buscar remedio a los desastres que apenas comenzaban a ocurrir.

Tras esas buenas acciones de creyentes o no creyentes ha resplandecido de manera excepcional la virtud teologal de la Caridad. Para los que tienen una religión ha sido el modo de mostrar al mundo la bondad de la Divinidad en la que creen, para los que no la tienen, fue la manera intuitiva o la certeza casi estoica de que solo desde la solidaridad humana puede ser el mundo un sitio habitable.

Si algo es preciso agradecer a Nuestra Madre de la Caridad es que no solo ha intercedido ante su Hijo para protegernos de males mayores, sino que nos ha dado una lección viva: en primer término, nos ha ayudado a conocernos mejor como pueblo y a vivir, no como abstracción sino como acto cotidiano, la dimensión del amor al prójimo. Nuestra Patrona ha vuelto a demostrarnos que no es –como la representan algunas estampas populares– una reina que flota entre las nubes, sino una madre que permanece siempre al lado de sus hijos. Honrémosla con aquella décima del poeta camagüeyano Emilio Ballagas:


¿Por qué, María, no subes

A los claustros celestiales?

¿Te quedas con los mortales

Celadora de las nubes?

En un coro de querubes 

Desciendes con un fanal 

De luz sobrenatural 

Y pues tanta es tu piedad 

¡Virgen de la Claridad 

Líbranos de todo mal!1



Nota

1 Emilio Ballagas: “Salutación”, en Obra poética, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1984, pp. 174-175.


MIGRACIÓN ES MÁS QUE POLÍTICA, HAY QUE PROCURAR MISERICORDIA

Roberto Méndez Martínez

El pasado 12 de enero los gobiernos de Estados Unidos y Cuba formularon una declaración conjunta sobre temas migratorios cuyo núcleo central era la eliminación de “la política especial de parole para los ciudadanos cubanos que llegan a territorio de los Estados Unidos (comúnmente llamada política ‘pies secos-pies mojados’), así como el programa de admisión provisional (parole) para profesionales cubanos de la salud”.

CONVIÉRTETE Y CREE EL EVANGELIO

Redacción

El primer día de marzo, la Iglesia universal celebró el Miércoles de Ceniza con el que se da inicio a la Cuaresma. Durante cuarenta días que nos recuerdan las cuarenta jornadas en que Cristo ayunó en el desierto y venció las tentaciones, antes de iniciar su vida pública, tendremos que acoger esa invitación que acompaña el rito de imposición de la ceniza: “Conviértete y cree el Evangelio”.

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