PREMIO ARTÍCULO-Enaltecer la virtud

Por Julio Jesús Cubría Peregrino


La modestia enaltece la virtud. Puede ser de una persona, organización, institución o algún país. Eliminar el egoísmo en nuestra actuación, servir al prójimo sin pedir o exigir nada a cambio requiere de un alto grado de altruismo.

Pudiéramos esbozar varios ejemplos de personas que, en el transcurso de sus breves existencias, en diferentes períodos o circunstancias, se han sacrificado o llegado hasta ofrendar lo más preciado del ser humano, sus vidas, por una causa o para salvar a sus semejantes.

Algunos de ellos predicaron o sirvieron a alguna religión, se ofrendaron a sus dioses; otros, sin que mediara un ser supremo por medio, también se sacrificaron por la búsqueda de un bien común o por la defensa del ideal por el cual lucharon. ¿Qué identifica a unos y otros? Solo el Amor los identifica, los iguala. El amor con el cual actuaron en el cumplimiento de los que consideraron sus respectivos deberes.

Vivo en una comunidad que se parece o asemeja en su forma de pensar a otras en Cuba: una mayoría cree en una deidad superior pero no hace acto de presencia en ninguna institución religiosa, cree a su forma, otros acuden a los templos religiosos, son creyentes activos y una considerable parte del pueblo que piensa que la solución de los problemas del ser humano no hay que buscarla en el más allá sino en nosotros mismos, que con el sacrificio, el esfuerzo y el trabajo, el ser humano alcanzará lo que necesita material y espiritualmente para su subsistencia durante el tiempo que le toque vivir en la tierra.

En esta gama de pensamiento podremos encontrar virtuosos en cualquiera de estos grupos. Esclarecidas estas ideas, voy a referirme al papel que juega la institución de las Siervas de María, ministras de los Enfermos cuyo convento se encuentra ubicado en el Barrio Medina, del Consejo Vedado, en la calle 23 esquina a F.

¿Cómo surge esta institución? Con mucho altruismo y amor al prójimo. Allá por el año 1851, en Madrid, el padre Miguel Martínez Sanz dio inicio a esta idea, más tarde pasa la responsabilidad a la que es considerada fundadora de las Siervas de María, sor Soledad Torres Acosta, para ir de misión a un país africano. Soledad fue la última de las siete aceptadas para iniciar esta obra benéfica que se dedicaría al cuidado de los enfermos en sus domicilios en horas de la noche. Soledad fue elegida por su dedicación, carisma, autoridad y dotes organizativas. 

La madre Soledad provenía de una familia muy humilde que le transmitió desde su niñez cualidades positivas como la honradez, la bondad, el amor al prójimo, el desprendimiento de las cosas materiales y un gran sentido de espiritualidad a su actitud. Pudo romper con los esquemas de pensamiento de entonces, luchó contra los prejuicios de su tiempo, las incomprensiones y dispuso su vida al servicio de los demás, sobre todo de aquellos que más lo necesitaban, los pobres y enfermos. Llegó a la convicción de que para poder apoyar lo más posible tenía que superarse y así lo hizo. Esta forma de actuar la trasladó a sus hermanas y todas las integrantes de las Siervas de María se forman profe-sionalmente en la enfermería. Son ellas, las primeras en alcanzar el título de enfermeras en su país de origen. 

Cuba fue el primer lugar, fuera de España, en que las Siervas de María se establecieron. Ocho hermanas lo hicieron, en marzo de 1875, en Santiago de Cuba, ocho años después llegaron a La Habana. Antes de que se produjera el triunfo de la Revolución en 1959, tenían representación en Santiago de Cuba, La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Cárdenas, Camagüey y Manzanillo, además estuvieron presentes, por poco tiempo, en otros lugares del país.

Las contradicciones emanadas en los primeros años entre la jerarquía de la Iglesia y el Gobierno Revolucionario condujeron al cierre de casi todas las casas de las Siervas de María, ya en 1961 solo quedaban catorce hermanas que se disponían a marcharse rumbo a España. Fue entonces que monseñor Cesare Zacchi, encargado de la Nunciatura, pidió a las instituciones religiosas mantener la presencia en Cuba y por esta razón las hermanas que quedaban tomaron la opción de permanecer en La Habana.

En la actualidad existen tres casas más: Camagüey, Holguín y Matanzas. Mantienen como titular y patrona de los enfermos a María Salud de los Enfermos, que es la misma Virgen María bajo este título. En todas las comunidades del país se ha fundido la Fraternidad de Hijos Laicos, que son los fieles que participan del carisma de las Siervas de María y se dedican a cuidar y visitar enfermos y llevarles la comunión. Todos los años por Navidad y en otras ocasiones, por el día de los enfermos, el 11 de febrero, se realiza alguna celebración con enfermos y personas de la tercera edad. En la última tuve el privilegio de participar junto a otras cien personas de la tercera edad: un regalo para cada uno, un espectáculo cultural y un almuerzo de calidad fue el agasajo. Todos salimos contentos de haber participado.

Aunque su tarea principal es el cuidado de los enfermos, también participan a diario en la misa junto a  los fieles que deseen asistir y abren la puerta de sus conventos a la catequesis a niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos. En nuestra comunidad hemos podido comprobar cómo estas hermanas atienden a todo tipo de personas sin que medie distinción alguna por género, raza o creencia. Lo importante es cuidar al enfermo, no cuestionar lo que la persona piensa o cree. La atención es gratuita.

Los familiares o allegados de los enfermos hacen los trámites directamente o por teléfono en el Convento y solicitan el servicio que necesitan. La madre superiora suele visitar a los enfermos en sus respectivas residencias u hospitales y como son pocas las hermanas para cubrir a todos, se prioriza a los que se encuentran en más graves condiciones, más solos y necesitados. No solo se ayuda al enfermo sino a los familiares con el apoyo espiritual. También cooperan, dentro de sus posibilidades, con pobres necesitados, a quienes facilitan ropa, medicinas y alimentos, para satisfacer, en la medida de lo posible, lo que requieran. Están conscientes de que es imposible cubrir todas sus demandas.

No todo les es fácil, a veces hay personas que no se comportan adecuadamente cuando no se les puede dar lo que piden. Les explican, pero hay quien no entra en razón y ofende. La mayoría de los que se comportan de esta forma, tiene algún problema de tipo mental, ellas son comprensivas y jamás reaccionan violentamente, pues solo están para servir y no para dañar en lo más mínimo a nadie. Y aunque su comportamiento es altruista, son humanas, y les duele que alguien las trate en mala forma o las ofenda.

Las Siervas de María estudian enfermería para poder ofrecer una atención adecuada a los enfermos que atienden. Están preparadas no solo en lo religioso para dar una atención espiritual, sino también de forma profesional. En todo momento cuidan a los enfermos en sus domicilios, hospitales, clínicas, dispensarios, a algunos los atienden directamente y también en visitas domiciliarias diurnas. La atención no solo se basa en el cuidado del paciente, sino en otras labores que necesite como la limpieza del hogar. Respetan, en todo momento, la conciencia y la fe de enfermos y familiares que atienden.

No existe, en los momentos actuales, contradicción alguna entre los objetivos de la Revolución en cuanto a llevar la educación, la salud y la justicia social a todos los rincones de nuestro país y la labor que desempeñan las religiosas de las Siervas de María. Lo complementan. Son objetivos humanistas destinados a lograr la felicidad, aliviar el dolor y hacer que el ser humano se sienta pleno. Lo único que pudiera limitar el desarrollo más avanzado de estos objetivos es la carencia material, porque recursos humanos para aplicarlos abundan en el seno de nuestro pueblo. 

Las hermanas se sienten, y lo son, parte del barrio donde están insertadas, los vecinos las respetan y valoran el trabajo lleno de amor y entrega. El comportamiento de ellas es sencillamente admirable. Son un ejemplo que debiera ser imitado por muchos que hoy día solo piensan en el lucro y cuyas acciones están llenas de egoísmo. Solo se logrará una sociedad plena, cuando el egoísmo haya sido erradicado y nuestra vida sea dedicada al bienestar de nuestros semejantes. El actuar modesto y oculto de las Siervas de María pone en un podio bien alto la virtud. 

Acta del XXI Concurso de Periodismo Palabra Nueva, revista de la Arquidiócesis de La Habana

Palabra Nueva

 A los quince días del mes de junio del año 2017, se reunió en el Centro Cultural Padre Félix Varela, en La Habana, el jurado del Concurso Palabra Nueva, en su vigesimoprimera edición, integrado en esta ocasión por el Pbro. Elixander Torres Pérez (presidente), el Sr. Daniel Céspedes Góngora, miembro del Consejo de Redacción de la revista, la Sra. Iyaimi Palomares Mederos, licenciada en Comunicación Social, el Sr. Iván Batista Cadalzo, diseñador gráfico, y el Sr. Mario Vizcaíno Serrat, periodista y colaborador de la revista, quienes acordaron por unanimidad otorgar los siguientes premios y menciones:

PREMIO CRÓNICA-Un viajero, una ciudad, un valle y una ermita

Anabel Candelario Carmona

En Cuba hay iglesias que destacan por sus milagros, como El Rincón, en Santiago de las Vegas; o por su belleza arquitectónica, como la catedral de La Habana; o por resguardar entre sus sagrados muros uno de nuestros tesoros nacionales: la Virgen de la Caridad del Cobre, en Santiago de Cuba; pero hay una que, sin carecer de milagros, belleza arquitectónica y tesoros, destaca por su humildad.

Mención CRÓNICA-Una iglesia mambisa y tres niñas a misa los domingos…

María del Carmen Ruisánchez Regalado

Era la tradición: en las mañanas de domingo, no había nada mejor que hacer que ir a misa; así había sido con mi abuela, así con mi madre y yo no debía ser menos, así con mi hija y… por eso, aunque estuviera cansada, aunque remoloneara, la ropa de ir a la iglesia estaba al lado de mi cama desde temprano… y yo sabía que las normas de disciplina para mi mamá eran invariables, aunque con algunas diferencias.

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