Palabras pronunciadas por el Nuncio apostólico en Cuba con motivo de la celebración de la Fiesta de San Pedro y San Pablo

Por Mons. Giorgio Lingua

Con motivo de la celebración de la Fiesta de San Pedro y San Pablo, comúnmente conocida como la Fiesta del Papa, tuvo lugar una recepción en el Centro Cultural Padre Félix Varela. A continuación, las palabras pronunciadas por Mons. Giorgio Lingua, Nuncio apostólico en Cuba, a los presentes, entre ellos personalidades de la Iglesia y Gobierno cubanos.

 

Excmo. Sr. Abel Prieto Jiménez, Ministro de Cultura;

Excmo. Sr. Rogelio Sierra, Vice-Ministro de Relaciones Exteriores;

Excmo. Sr. Armando Vergara, Director a.i. de la Dirección de Asuntos Bilaterales del MINREX;

Sr. Caridad Diego Bello, Jefa de la Oficina de Asunto Religiosos del Comité Central del Partido Comunista;

Decano y Colegas del Cuerpo Diplomático;

Hermanos y hermanas, compañeros y compañeras…sí, ¿por qué no? Quizás no es usual escuchar este saludo de un Nuncio Apostólico. Pero me gusta esta palabra. Como saben, significa “el que comparte el mismo pan”, viene del latín cum-paniscum-paneros ¡es hermoso! ¡Es muy cristiano! Cada vez que participamos en la Liturgia Eucarística, en la Misa, compartimos el mismo pan, somos compañeros y compañeras.

Pues, ¡bien! La Santa Sede no celebra el día de su independencia (en algunas partes del mundo, desafortunadamente, no es todavía completamente independiente).

Tampoco celebra el día de su nacimiento (hubiera sido el día de Pentecostés, cuando se recuerda que los discípulos de Jesús, encerrados en casa con María, la Madre de Jesús, con miedo y temerosos por lo que había sucedido, después de recibir el Espíritu Santo se volvieron valientes e intrépidos y salieron a anunciar el mensaje de Jesús al mundo entero).

Más bien celebramos lo que llamamos comúnmente la “fiesta del Papa”, es decir la fiesta del Sucesor de Pedro, Primer Obispo de Roma, que es el 29 de junio, junto con la fiesta del Apóstol Pablo.

Sí, el Papa es el Obispo de Roma y la Iglesia católica atribuye al Sucesor de Pedro un rol especial. En el fondo, es esto lo que constituye nuestra catolicidad. Con los cristianos ortodoxos las diferencias doctrinales han sido casi totalmente superadas, con las iglesias que siguen la reforma luterana se han hecho grandes pasos de avance. Uno de los obstáculos principales que queda para la plena comunión de los cristianos es precisamente el rol que damos al Romano Pontífice.

Quizás, sobre todo en el pasado, la figura de Pedro en lugar de unir a la Iglesia más bien la ha dividido. Pero al inicio no era así. Creo que el trabajo ecuménico que, de hace algunos años a esta parte, sobre todo después del Concilio Ecuménico Vaticano II, ha tomado vigor, tiene como principal objetivo volver a los orígenes y redescubrir la unidad originaria, que no es sumisión a un Jefe, sino comunión en la diversidad. Los Apóstoles eran 12, no uno, y con ellos en el cenáculo, cuando nacía la Iglesia, estaba también María. Creo que rescatar la diversidad en la unidad y el papel de la mujer en la Iglesia constituyen los principales desafíos para la Iglesia católica en el milenio que hemos recién comenzado.

Esta celebración anual ofrece también la ocasión para dar una mirada al camino recorrido, en particular en las relaciones entre Cuba y la Santa Sede. Apenas ha transcurrido el segundo año de mi llegada a La Habana. Si el primero se caracterizó por una intensa actividad, en particular por las dos visitas del Papa Francisco a esta Isla, el segundo año ha tenido como característica la búsqueda del camino para llegar a una gradual normalización de las relaciones, que en el pasado, por algunas circunstancias, fueron bastante difíciles. Pasos importantes ya se han dado, pero un buen camino queda por recorrer. Espero que se pueda progresar con la recíproca confianza que está creciendo entre dos sujetos que no son concurrentes, sino colaboradores en la formación del hombre cubano en su integridad de ciudadano y creyente al mismo tiempo.

Otro aspecto que ha ocupado la actividad de la Nunciatura este año, ha sido la preparación de la visita ad limina, es decir la visita que todos los Obispos cubanos, juntos, hacen a Roma cada cinco años para profundizar los lazos entre la Iglesia local y la Iglesia universal. Está aquí presente S.E. Mons. Dionisio García, Arzobispo de Santiago de Cuba y Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba acompañado por un buen número de ellos. Los saludo cordialmente. Han regresado de Roma animados, después de haber tenido la confirmación de estar caminando en la dirección justa, en sintonía con el Sucesor de Pedro. La Iglesia es una, pero toma diferentes formas dependiendo del país en el que vive, como el agua toma diversas formas según el recipiente que la contiene.

Hace menos de una semana, exactamente el viernes pasado, también el Ministro de Relaciones Exteriores, Excmo. Bruno Rodríguez Parrilla, acompañado por el Embajador Elio Rodríguez Perdomo, él también aquí presente, han estado en el Vaticano y han tenido un encuentro con los más altos representantes de la Secretaría de Estado del Papa Francisco. “En los intercambios – como dice la misma declaración del MINREX – se constató el positivo desarrollo de las relaciones bilaterales que se caracterizan por un diálogo fructífero, cordial y respetuoso, así como también la voluntad compartida de continuar profundizándolo”.

¡Ojalá podamos poner fin definitivamente a las incomprensiones del pasado!

“Historia magistra vitae”, decían los latinos, “la historia es maestra de vida”. Con el cursar de los años, me refiero ahora al mundo entero no solamente a Cuba, la Iglesia ha escrito páginas gloriosas al servicio de la humanidad y del desarrollo de los pueblos, al lado, por desgracia, de otras páginas tristes e innobles. La Iglesia ha brillado a través de los siglos en varios campos, ha inspirado y educado a poetas, artistas, músicos y científicos, ha contribuido al desarrollo de las ciencias y de la convivencia humana, pero, como sabemos, no ha sido inmune de abusos vergonzosos, que no oso siquiera mencionar, pasados y recientes… Nos consuela el hecho que cuando la Iglesia ha contribuido al bien de la humanidad, ha sido gracias a la fidelidad al Mensaje recibido, y cuando ha cometido horrores, ha sido por infidelidad a dicho Mensaje. Esto nos humilla y nos enorgullece al mismo tiempo.

El Papa Francisco, que hoy queremos recordar, está bien consciente de esto y ha hecho de una palabra la clave interpretativa de su pensamiento y de su acción: la Misericordia.

La Misericordia se basa en la conciencia de la fragilidad humana y en la fe en la posibilidad de la reconciliación. No se puede llegar a la reconciliación si no se sabe reconocer los propios errores y pedir perdón. Sólo quien es consciente de la propia debilidad sabe tener compasión de la debilidad de los demás.

El mismo Apóstol Pedro hizo la experiencia de la propia fragilidad cuando renegó a Aquél que estaba dando la vida por él, y fue rehabilitado por la mirada misericordiosa de Jesús.

Así se explica la atención tan particular que el Papa Francisco da a quien se ha equivocado y está pagando, tal vez con la cárcel, el propio error. Cree que cada hombre tiene la posibilidad de arrepentirse y comenzar de nuevo. Es el concepto que expresa el canto Amazing grace, un himno a la Misericordia salvífica de Dios, que ahora pido al tenor Darío Balzanelli cantarlo, en honor al Papa Francisco y a todos aquellos que han experimentado la misericordia o sienten la necesidad de ella.

PRESENTAN LIBRO DEL CARDENAL JAIME ORTEGA SOBRE DIÁLOGOS ENTRE CUBA Y ESTADOS UNIDOS

Redacción

El libro Encuentro, diálogo y acuerdo de Su Eminencia, Cardenal Jaime Ortega Alamino, fue presentado el viernes 16 de junio en el Aula Magna del Centro Cultural “Padre Félix Varela”. La ceremonia contó con la presencia del autor. Las palabras de introductorias estuvieron a cargo del Dr. Roberto Méndez Martínez, escritor y director de la revista Palabra Nueva.

Nombran nuevo obispo de Ciego de Ávila

Redacción

El Papa Francisco nombró obispo de Ciego de Ávila al Pbro. Juan Gabriel Díaz Ruíz.

El nuevo obispo sucede en la sede avileña a Mons. Mario Eusebio Mestril Vega, quien se mantuvo al frente de esta diócesis desde su creación el 2 de febrero de 1996. En la actualidad, Mons. Mestril también se desempeña como presidente de la Comisión Nacional de Pastoral de Asistencia a la Salud (PAS).

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