DESDE EL SEMINARIO: Evangelizados para evangelizar

Por seminarista Junior Delgado Martínez

“Recibe el Evangelio de Cristo, del cual has sido constituido mensajero; convierte en fe viva lo que lees, y lo que has hecho fe viva enséñalo, y cumple aquello que has enseñado”. Hace poco más de un mes, estas palabras del rito de ordenación de diáconos resonaron en los oídos, mentes y corazones de Charles Monegal Ortega, Eduardo Enrique Fonseca Ponce y Alfredo San Juan Guilarte, quienes recibieron dicho orden sagrado por la imposición de manos de nuestro arzobispo Juan García.

En la mañana del 3 de diciembre, la Catedral de La Habana acogió a numerosos fieles de distintas comunidades que se dieron cita para la santa misa en la que fueron ordenados estos hermanos nuestros. Desde luego, era no solo una gran alegría para ellos, sus familias, comunidades de origen, seminario, sino para toda la Arquidiócesis. Se trataba de un día especialmente marcado por la memoria del inmenso testimonio de san Francisco Javier, quien evangelizó incansablemente en la India y Japón durante diez años, y convirtió a muchos a la fe.

Charles, Eduardo y Alfredo, de rodillas ante el obispo, recibieron de sus manos el libro de los Evangelios mientras se les dirigía las primeras palabras. Al besar el libro santo, quisieron ellos manifestar al Señor que les llamó a ser sus testigos y ante la Iglesia la entrañable respuesta de amor por la que, como san Pablo, ahora de alguna manera nos decían: “Me he hecho esclavo de todos por el evangelio” (1 Co 9, 19b, 23a).
En sus palabras, el arzobispo habanero los animaba al anuncio gozoso de la salvación en Cristo Jesús, a llevar el evangelio a los más débiles, a los enfermos que están en los hospitales, a todos “para ganar a los más que pueda”. Cada uno de nosotros, cada bautizado ha de sentir esta urgencia de evangelizar, la de descubrirse testigo de Jesús porque en ello radica nuestro ser cristiano y la misión universal que el Señor resucitado nos dejó: “Serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra” (Hch 1, 8). “¡Cuánto bien nos hace dejar que Él vuelva a tocar nuestra existencia y nos lance a comunicar su vida nueva! Entonces, lo que ocurre es que, en definitiva, ‘lo que hemos visto y oído es lo que anunciamos’ (1 Jn 1, 3). La mejor motivación para decidirse a comunicar el Evangelio es contemplarlo con amor, es detenerse en sus páginas y leerlo con el corazón. Si lo abordamos de esa manera, su belleza nos asombra, vuelve a cautivarnos una y otra vez. Para eso urge recobrar un espíritu contemplativo, que nos permita redescubrir cada día que somos depositarios de un bien que humaniza, que ayuda a llevar una vida nueva. No hay nada mejor para transmitir a los demás”.1

Acompañemos con nuestra oración, testimonio y cercanía a los diáconos Charles, Eduardo y Alfredo, quienes continúan sus últimos meses de estudios en el Seminario San Carlos y San Ambrosio con vistas a su próxima ordenación sacerdotal. Descubrámonos, como ellos, evangelizados para evangelizar y, al comenzar un nuevo año, como nos ha pedido el Papa Francisco en su mensaje para la 50ma. Jornada Mundial de la Paz: andemos por el pequeño camino del amor, no perdamos “la oportunidad de una palabra amable, de una sonrisa, de cualquier pequeño gesto que siembre paz y amistad”.



Nota

1 Papa Francisco: Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 264, Palabra Nueva, no. 240, año XXIII, junio de 2014, pp. 43-44.

NUESTRA SEÑORA DE REGLA, SU CULTO EN CUBA

Roberto Méndez Martínez

El pasado 24 de febrero la parroquia Nuestra Señora de Regla, en el poblado portuario del mismo nombre celebró el aniversario 61 de la coronación canónica de la imagen tutelar. La ceremonia, presidida por Monseñor Juan García, arzobispo de La Habana, rememoró también el trigésimo aniversario de la bendición de ese templo y su altar principal por Monseñor Jaime Ortega y tampoco se olvidó de que hace dos siglos el Venerable Padre Félix Varela viajó hasta el pequeño poblado para predicar el 7 de septiembre en la festividad patronal.

Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos

Papa Francisco

Me gustaría con este mensaje llegar y animar a todos los que, tanto en el ámbito profesional como en el de las relaciones personales, “muelen” cada día mucha información para ofrecer un pan tierno y bueno a los que se alimentan de los frutos de su comunicación.

Santa Catalina de Siena, la diplomática de Dios

Juan Manuel Galaviz,SSP

Mujer de hierro, sin pelos en la lengua, santa Catalina de Siena (1347-1380) fue una mística extraordinaria y una incansable reconciliadora en un mundo de enfrentamientos y rencillas, de divisiones también dentro de la Iglesia.

SUSCRIBETE A NUESTRO BOLETIN
TE SUGERIMOS...
LENTE CURIOSO