NUESTRA SEÑORA DE REGLA, SU CULTO EN CUBA

Por Roberto Méndez Martínez / Fotos Daniel Estévez González


El pasado 24 de febrro la parroquia Nuestra Señora de Regla, en el poblado portuario del mismo nombre celebró el aniversario 61 de la coronación canónica de la imagen tutelar. La ceremonia, presidida por Monseñor Juan García, arzobispo de La Habana, rememoró también el trigésimo aniversario de la bendición de ese templo y su altar principal por Monseñor Jaime Ortega y tampoco se olvidó de que hace dos siglos el Venerable Padre Félix Varela viajó hasta el pequeño poblado para predicar el 7 de septiembre en la festividad patronal.

Es bueno recordar que la devoción a Nuestra Señora de Regla está asociada con una tradición piadosa. Se dice que San Agustín (360 dC-436 dC), uno de los grandes Padres de la Iglesia tuvo una visión en la que un ángel le encargaba que hiciera esculpir una imagen de la Virgen María. Él buscó la mejor madera de cedro que pudo y en ella fue tallada esa figura de 62 centímetros de alto y color oscuro, que tiene el estilo de las vírgenes románicas. Cipriano, uno de sus discípulos la salvó de las invasiones bárbaras y la llevó a España. Como pudo sortear, invocando el favor de Nuestra Señora, una tempestad en el Estrecho de Gibraltar, se le comenzó a considerar Patrona de los Navegantes. Desembarcó en Chipiona – hoy municipio de Cádiz en Andalucía y allí tiene la imagen un santuario que custodiaron por siglos los monjes que seguían la Regla de San Agustín. De ahí que se le llamara la Virgen de la Regla.

A orillas de la bahía habanera frente a la villa de San Cristóbal había un terreno conocido como Guaicanámar, donde se asentaban en los inicios de la colonización aborígenes a los que la Corona había otorgado desde 1554 la zona de Guyanabacoa y áreas aledañas. En 1598 en sus cercanías, uno de los grandes propietarios de la villa habanera, Antón Recio construyó allí un ingenio.

 Hacia 1687 se levantó una ermita a la orilla de la bahía, gracias a donativos de los vecinos. Allí había un cuadro que representaba a Nuestra Señora de Regla, algo nada extraño si recordamos que estaba ubicada cerca del puerto más importante de la Isla, por donde pasaban marineros de todas las latitudes. En 1692 un temporal destruyó el frágil santuario y tuvo que ser reconstruido. En 1696, un devoto, Don Pedro de Aranda, donó una imagen de bulto que había traído de España a ese nuevo templo. Comenzó allí una mayor devoción, que no solo implicaba a los contados residentes en el lugar, sino a muchas personas que iban de romería hasta la ermita.

De hecho, la extensión del culto a inicios del siglo XVIII hizo que la población creciera, sobre todo por los que se dedicaban a alimentar y cobijar a los peregrinos en torno al templo y surgió propiamente el pueblo que se denominó como Regla. En 1714 se nombró a la Virgen como Patrona de la Bahía y el cabildo local colocó una llave simbólica a los pies de la imagen.

A fines del siglo XVIII la ermita era “de tapia y tejas”. El templo actual fue construido en el siglo XIX, a partir de 1811, aunque su fachada y la torre solo estuvieron listas en 1818 y el presbiterio tuvo su forma definitiva en 1874. Constituye un ejemplo temprano de estilo neoclásico según el investigador Juan de las Cuevas en su libro Las construcciones cuentan su historia.

En la devoción a la Virgen coincidieron los católicos devotos con los practicantes de cultos afrocubanos, quienes asociaron su figura con el manto azul a la deidad femenina Yemayá, considerada como Señora de las aguas salobres del mar. De esta manera las celebraciones del novenario y la fiesta del 7 de septiembre, atrajeron allí a personas de todas las razas y clases sociales.

En 1954 fue coronada canónicamente en Chipiona la imagen original. Esto inspiró a Monseñor Ángel Pérez Varela, prestigioso párroco de Regla por varias décadas, a gestionar ante el arzobispo habanero el Cardenal Manuel Arteaga y Betancourt que se hiciera lo mismo con la imagen local. Una vez obtenida la anuencia de la Santa Sede la ceremonia tuvo lugar en la Catedral de La Habana el 24 de febrero de 1956, fecha escogida por el prelado porque asociaba a esa advocación mariana con la tradición patriótica cubana.

No son muchas las personas que notan que es precisamente el color azul marino de su manto el que identifica simbólicamente a la ciudad habanera y se emplea por ello en diversos logotipos, anuncios y en el uniforme y propaganda del equipo de beisbol Industriales.

Originalmente la fiesta de Nuestra Señora de Regla se celebraba el 8 de septiembre, cuando el calendario católico marca La Natividad de María. Luego, por ser esta la fecha dedicada en Cuba a Nuestra Señora de la Caridad, se trasladó la fiesta a la víspera, aunque era costumbre que la procesión con la imagen, que en ciertos períodos no se limitaba a recorrer a pie el pueblo, sino que viajaba en una lancha engalanada por la bahía, se hacía el domingo siguiente.

La devoción a esta advocación mariana se extendió en España a otras partes de Andalucía, así como a León y a las Islas Canarias. También su imagen es venerada en templos de México, Venezuela, República Dominicana y desde hace unos años existe una Ermita de Regla en Miami, donde ha sido declarada la Virgen Patrona de la Pequeña Habana.

Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos

Papa Francisco

Me gustaría con este mensaje llegar y animar a todos los que, tanto en el ámbito profesional como en el de las relaciones personales, “muelen” cada día mucha información para ofrecer un pan tierno y bueno a los que se alimentan de los frutos de su comunicación.

Santa Catalina de Siena, la diplomática de Dios

Juan Manuel Galaviz,SSP

Mujer de hierro, sin pelos en la lengua, santa Catalina de Siena (1347-1380) fue una mística extraordinaria y una incansable reconciliadora en un mundo de enfrentamientos y rencillas, de divisiones también dentro de la Iglesia.

LAS ADORATRICES: MUJERES QUE RESCATAN LA DIGNIDAD

Yarelis Rico Hernández

Más de ciento sesenta años han pasado desde que la madre María Micaela del Santísimo Sacramento, hoy santa de la Iglesia católica, recibiera la aprobación eclesiástica para empezar a vivir, con un grupo de seguidoras, un nuevo carisma que encontraría en la adoración contemplativa a Jesús Sacramentado, la esencia de un apostolado comprometido con la mujer víctima de la prostitución y otros problemas de exclusión social.

SUSCRIBETE A NUESTRO BOLETIN
TE SUGERIMOS...
LENTE CURIOSO