BALANCE DE LA ECONOMÍA CUBANA EN 2016 Y VISIÓN PARA 2017

Por Profesor Carmelo Mesa-Lago


Cinco factores clave han impactado la economía cubana en 2016 y pueden seguir haciéndolo en 2017 (no es un orden jerárquico por importancia): 1) la visita de Obama a Cuba; 2) el progresivo deterioro de la economía venezolana; 3) el VII Congreso del Partido; 4) la economía global y la caída en el precio de materias primas; y 5) la elección de Trump a la presidencia de los Estados Unidos.

1) A partir del 17 de diciembre de 2014, cuando se anunció simultáneamente en La Habana y Washington, el inicio de la normalización, Obama dictó una larga serie de órdenes ejecutivas para impulsar dicho proceso. En marzo de 2016, él con su familia se paseó por las calles de La Habana, mezclándose con los cubanos, y en su discurso –escuchado por toda la población– declaró en español: “El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano […] no hay que temer una amenaza de los EE.UU. […] No debemos temer al cambio, debemos acogerlo”. Sin embargo, advirtió que el levantamiento del embargo (bloqueo en Cuba) no podría hacerlo él, por causa de la oposición mayoritaria republicana en el Congreso, sino que le tocaría al próximo ocupante de la Casa Blanca. En su visita, Obama se reunió con pequeños emprendedores y a su regreso dictó otra orden ejecutiva permitiéndoles exportar e importar de los EE.UU.

La dirigencia cubana juzgó que Obama intentaba empoderar a los cuentapropistas, una nueva táctica para desestabilizar al gobierno. A ello siguió una labor ideológica para afianzar “la cultura anticapitalista y antiimperialista”, especialmente entre los jóvenes, la reactivación de la Guerra de todo el Pueblo, y la crítica a la “fuerte contraofensiva imperialista y oligár-quica con los pueblos progresistas (Venezuela, Bolivia, Brasil, Argentina), la cual utiliza métodos propios de la nueva doctrina de guerra no convencional”.1 El comercio de los emprendedores con los EE.UU. no fue autorizado por el gobierno. Cuba tuvo una amplia ventana de oportunidad con todas la apertura de Obama, la cual en mi opinión, no fue aprovechada al máximo para consolidar y avanzar más el proceso de normalización a fin de hacerlo irreversible, lo que ahora está en duda.

2) El deterioro de la economía venezolana se ha acelerado y este es el problema más serio. Según la CEPAL, el PIB cayó 9,7 % en 2016 y la inflación fue de 181 %, veintitrés veces el promedio regional (según el Banco Mundial fue 700 % y proyecta 1 600 % para 2017). Una nueva emisión monetaria (la segunda desde 2008) intenta frenar el problema: el nuevo billete más alto de 20 000 bolívares es doscientas veces mayor que el máximo anterior de 100 bolívares que se está extrayendo de la circulación, pero la emisión no tendrá efecto si no va acompañada de urgentes cambios económicos. Las reservas internacionales en 2016 eran 27 % del monto de 2008.2 Existe una severa escasez de bienes de consumo y la situación política es cada vez más explosiva. Todo ello ha creado un caos con efectos económicos adversos para Cuba.

El intercambio comercial de mercancías de Cuba con Venezuela que alcanzó 40,5 % en 2014 se redujo a 28,7 % en 2015 (un 40 % menor) y sería inferior de no haber ocurrido un descenso de 16 % en el intercambio total cubano. Por otra parte, el intercambio comercial con China creció de 9 % a 17 %, mientras que el déficit comercial ascendió a 2 063 millones de dólares (un quinto del déficit total), el mayor entre todos los países.3

El suministro de petróleo a la Isla ha descendido de un tope de 105 000 barriles diarios a 77 000 en 2016, lo que implica un déficit (teniendo en cuenta la producción de Cuba) de 67 000 barriles diarios, lo cual ha mermado el consumo nacional en 15 %.4 Es probable que el suministro descienda más en 2017. El pasado octubre se anunció oficialmente que la refi-nación de petróleo en la planta de Cienfuegos se había reducido a la mitad y que los planes de construcción de un complejo petroquímico adjunto, con participación venezolana, estaban detenidos; ello fue resultado de una substancial merma del suministro de crudo venezolano lo que permitía a Cuba exportar parte del refinado al mercado mundial con el consiguiente ingreso de divisas. La planta ha continuado gracias al envío de crudo de Argelia pero podría cerrase pues no es rentable.5 De acuerdo con el convenio Cuba-Venezuela de 2000, el precio del petróleo se ajusta con el precio de los servicios profesionales comprados por Venezuela; al caer el precio del crudo debe haber disminuido el valor de la venta de dichos servicios. Estos alcanzaron un cénit de 9 591 millones de dólares en 2013 y constituyeron, con creces, el principal ingreso en divisas de Cuba, pero mermaron 18 % en 2015, deben haber disminuido más en 2016 y lo harán en 2017.6 Debido a estas dificultades, Cuba anunció a fines de 2015 que la tasa de crecimiento económico en 2016 disminuiría de 4,4 % a 2 %; a mediados de 2016 la meta se redujo a 1 % y de hecho solo creció 0,4 %.7 Algo positivo es el incremento del precio del petróleo debido al acuerdo de OPEC de reducir la producción, a lo cual se ha sumado Rusia y otros productores.

3) Las reformas económicas estructurales iniciadas por Raúl Castro en 2007 son las más importantes bajo la Revolución y están bien orientadas, pero han sido muy lentas y enfrentan obstáculos burocráticos, por lo que, hasta ahora, no han tenido un impacto tangible en la economía. En vista a ello, muchos esperaban que el VII Congreso del PCC en abril de 2016 acelerase el proceso. Sin embargo, los lineamientos de 2016, como los de 2011, listan una serie de metas y programas loables pero sin explicar cómo alcanzarlos y todavía no se ha concretado la “actualización del modelo económico” que se anunció hace cinco años. De hecho, en 2016 ocurrió cierto estancamiento en las referidas reformas y, en algunos casos, un retroceso: a inicios de 2016, culpando a los altos precios en los mercados agrícolas, se reactivó el acopio –criticado por los medios de comunicación oficiales como ineficiente– y se fijaron topes a los precios en los mercados estatales; el número de trabajadores por cuenta propia se contrajo entre mayo y diciembre de 2015 y, aunque aumentó de nuevo en marzo de 2016, estaba 1 % sobre el cénit por lo que el ritmo de crecimiento disminuyó; se suspendió la autorización de nuevos restaurantes y se han reforzado las normas y sanciones para ellos; el número de cooperativas de producción no agrícola y de servicios se ha estancado y no se han aprobado las cooperativas de segundo grado; y el número de usufructuarios de la tierra también se ha estancado.

Frente a una meta oficial de inversión extranjera anual de 2 500 millones de dólares, la aprobación de contratos es lentísima: el pasado noviembre, el ministro del ramo, Rodrigo Malmierca, informó que desde que entró en vigor la nueva ley de inversiones en junio de 2014 hasta octubre de 2016 se firmaron 1 300 millones de dólares en inversiones foráneas, un promedio de 575 millones anuales, o sea, alrededor de un tercio de la meta anual de 2 500. Un avance importante ha sido la renegociación de la deuda externa en condiciones óptimas para Cuba; en 2016 se unió Francia y a fines de octubre Cuba pagó 40 millones de dólares de la deuda renegociada de 2 600 millones con el Club de París. Hay que ver si la tensa situación económica permite continuar dichos pagos, lo cual es esencial para el crédito externo de Cuba.

4) Las economías latinoamericanas sufrieron en 2016 una caída de 6 % en las exportaciones (el cuarto año consecutivo) y del precio de las materias primas. Esto a su vez se debió a la merma en las exportaciones a la propia región así como a EE.UU., el descenso de la demanda china, del resto de Asia y de la Unión Europea. Los principales países afectados fueron los productores de hidrocarburos, especialmente Venezuela que mermó 32 %. Cuba fue afectada por los bajos precios del níquel y el azúcar (agravados por caídas en la producción de ambos); aunque ha ocurrido una recuperación en 2016, dichos precios eran respectivamente una mitad y un tercio de sus cénit en 2011. Ya en 2015, las exportaciones cubanas menguaron 31 % respecto a 2014, lo cual aumentó el déficit en la balanza de mercancías, y este no creció más debido a una merma de 10 % en las importaciones.8 En enero-septiembre de 2016 las exportaciones bajaron 18 % comparadas con el mismo período en 2015.9 La situación se agravaría en 2017 si el presidente Trump, como prometió en su campaña, implementa medidas proteccionistas que reducirían la demanda de materias primas. Esto no afectaría tanto a Cuba porque virtualmente no exporta a los EE.UU. Por otra parte, el aspecto más brillante en la economía cubana es el turismo internacional que probablemente llegó a 4 millones de visitantes y un ingreso que sobrepasó los 3 000 millones de dólares en 2016.

5) Es probable que si Hilary Clinton hubiese sido elegida presidenta, hubiese continuado la política de apertura de Obama con Cuba. Pero Trump es impredecible y ha cambiado muchas veces de opinión: en los años noventa trató sin éxito de hacer negocios en Cuba; en enero de 2016 dijo que iba a continuar con el proceso de normalización, pero que conseguiría un mejor arreglo que Obama; en septiembre aseveró que anularía todas las órdenes ejecutivas sobre Cuba; y en noviembre declaró que iba a mantener algunas de ellas pero que Cuba tendría que implementar libertades políticas y económicas. Trump fustigó a Fidel después de su deceso, ha designado a un cabildero cubano-americano en su equipo de transición, y el vicepresidente electo Mike Pence ha criticado a Raúl Castro y es cercano al congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart y a otros de la línea dura con Cuba.10 Por otra parte, Trump es por encima de todo un hombre de negocios, su interés en la vida es hacer dinero y para lograrlo no le ha preocupado la ideología ni la ética. Es posible que sueñe con construir una Torre Trump en La Habana y otra en Varadero. Hay congresistas que son favorables al restablecimiento de relaciones con Cuba para hacer negocios, y el nominado secretario de Estado Rex Tillerson tiene excelente relaciones con Putin, el cual podría interceder a favor de Cuba con un receptivo Trump. Los emprendedores cubanos han enviado una carta a Trump pidiéndole que, como hombre de negocios, comprenda la importancia que ellos tienen y que continúe el proceso de normalización con Cuba.

Quizás surgiese una coalición entre Trump y congresistas republicanos a los que podrían unírsele algunos demócratas. Sería irónico si Cuba se abriese a un ególatra que quiere deportar a millones de inmi-grantes indocumentados, abusador de mujeres, antisemita y antimusulmán, que tiene el apoyo de neonazis y supremacistas blancos, defraudador de mucha gente, y que ha nombrado un equipo de gobierno que es contrario o no cree en verdades científicas como el calentamiento global, mientras que no lo hizo con Obama, un inteligente afroamericano progresista que impulsó la normalización con Cuba sin reclamar concesiones. Hay dos escenarios: que Trump decida “vamos a hacer negocios” sin ningún limitante, o que tome la línea dura y diga a Cuba: “Si ustedes no hacen concesiones, yo deshago lo andado”. En el último caso, si prevalece la persistente posición de Cuba que no negociará sus asuntos internos, el impacto adverso económico agravaría la difícil situación actual. Por ejemplo, si se derogan las doce categorías de viajes estadounidenses a Cuba, aminorará el actual boom turístico, al perderse unos 200 000 viajeros (EE.UU. es el mayor emisor después de Canadá y la “comunidad cubana en el exterior”), los cuales gastan mucho más que turistas de otros países. También se anularía el atraco de cruceros de EE.UU. recientemente aprobado.

El análisis anterior sugiere que en 2017 Cuba debería apurar y profundizar el proceso de reformas económicas (la unificación monetaria es esencial), a fin de aumentar la producción, reducir su dependencia de las importaciones (especialmente alimentos) y acelerar los contratos con inversores extranjeros. Si no se hace esto y Trump toma la línea dura, la perspectiva es sombría.




Notas

1 Esta sección está basada en mi ensayo “El lento avance de la reforma en Cuba”, Política Exterior, no. 171, mayo-junio de 2016, pp. 94-104.

2 CEPAL: Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2016, Santiago, 14 de diciembre.

3 Mis cálculos basados en ONEI: Anuario Estadístico de 2015 Edición de 2016, La Habana.

4 Información de Jorge R. Piñón, director asociado del Programa Latinoamericano y Caribeño, Centro Internacional de Política Energética y del Ambiente, Universidad de Texas, 15 de diciembre de 2016.

5 Según información de la agencia china Xhinhua, 31 de  octubre de 2016.

6 Mis cálculos basados en ONEI: ob. cit., cuadros 5.17 y 15.12.

7 CEPAL: ob. cit.

8 Basado en BID: Estimaciones de las tendencias comerciales de América Latina y el Caribe, Washington 12 de diciembre de 2016; ONEI: ob. cit.; y  “Economic Trend Report Third Quarter 2016”, Cuba Standard, en www.cubastandard.com.

9 Ídem.

10 Marc Frank y John Paul Rathbone: “President-elect wants Havana to speed up reforms…”, Reuters, 15 de diciembre de 2016.


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