La Academia Cubana de la Lengua

Por Sergio O. Valdés Bernal

La Academia Cubana de la Lengua fue constituida oficialmente en 1926 como la decimosegunda academia correspondiente de la Real Academia Española.1 Su primer director fue Enrique José Varona; su vicedirector, Fernando Ortiz Fernández. La intención fue agrupar a personalidades de las ciencias sociales y humanísticas del país dedicadas al estudio, cultivo y desarrollo de la lengua española, ya fuesen escritores o lingüistas. Su membresía estuvo y continúa estando representada por destacados intelectuales relacionados con el mundo de las letras y la cultura en Cuba.2

En el año 2006, en ocasión de celebrarse el octogésimo aniversario de esta institución, Lisandro Otero, su director en aquel momento, explicó:

“Nuestra entidad ha pasado por diversos ciclos altos y bajos, por períodos de intensa actividad y por etapas de involuntario sosiego. Ha arrostrado la incuria y el desamparo, la soledad y la relegación, pero pese a todo siempre hubo un grupo de cubanos decididos a no dejar que muriera y a mantener su vigencia en el panorama cultural cubano”.3

En este año, la Academia Cubana de la Lengua arriba a su nonagésimo aniversario de azarosa vida, aunque productiva existencia.4 Sus miembros, a través del tiempo transcurrido, han aportado y aportan valiosas obras en representación y defensa de nuestra lengua nacional. Desde 1944, fiel a su legado histórico, cada 23 de abril celebra el Día del Idioma en recordación de la fecha en que falleciera Miguel de Cervantes y Saavedra en 1616, figura máxima de las letras españolas. Esta es una de las actividades públicas fundamentales de la Academia. Comprende la peregrinación de sus miembros e invitados hasta la plaza San Juan de Dios para colocar una ofrenda floral en el monumento al autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, donde el académico asignado pronuncia un discurso.

Esta institución edita un boletín anual, en el que recoge artículos de sus miembros y de otros colaboradores, los discursos de ingreso a esta corporación, noticias sobre las actividades realizadas y otras informaciones de interés lingüístico, cultural y literario. Además, realiza ediciones críticas de reconocidas obras de la literatura cubana, como, por ejemplo, Una pascua en San Marcos, de Ramón de Palma, y El ranchador, de Pedro J. Morillas, ambas de 1883, o de importantes documentos y estudios sobre nuestra lengua nacional, como la Memoria sobre los defectos de pronunciación de nuestro idioma y modo de corregirlos, debida a Pedro Espínola, y Memoria que promueve la edición de un Diccionario Provincial de la Isla de Cuba, de José María Peñalver, ambas de 1795. A esto se suma que, anualmente, otorga el Premio de la Academia a una obra escrita en Cuba, seleccionada por la importancia de su contenido y por el correcto uso de la lengua española.

Como miembros correspondientes de la Real Academia Española, los académicos cubanos participan en los congresos internacionales de la lengua española, en los cuales se intercambia información sobre el desarrollo de la lengua en los países hispanohablantes, así como en aquellos en que el español, si bien no es el idioma oficial del Estado,5 como en Filipinas6 y Estados Unidos,7 cuenta con numerosos hablantes. En estos encuentros se perfilan políticas que deben seguirse en defensa de la lengua común a todos, como el tema de la terminología científico-técnica con su carga de anglicismos, o se hacen propuestas para nuevos proyectos de investigación o de publicación de obras cimeras escritas en lengua española.8

La Academia Cubana de la Lengua participa como miembro pleno en los proyectos de la Asociación de Academias de la Lengua Española, como son la conformación de corpus sincrónicos y diacrónicos de las hablas regionales, así como la elaboración de repertorios lexicográficos o gramaticales. Asimismo, como institución académica colaboró en la elaboración y revisión de las ediciones consensuadas del Diccionario panhispánico de dudas (2005), valiosa obra de 834 páginas, cuya función es servir de eficaz instrumento para el mejor conocimiento y dominio de la lengua española a ambos lados del Atlántico, y en la Nueva gramática de la lengua española (2009), cuyos dos volúmenes, dedicados a la morfología y la sintaxis, constituyen en estos momentos la descripción más detallada y actualizada de nuestra lengua común. Años después, en 2011, vio la luz el tercer volumen destinado a la fonología y la fonética. La Academia Cubana, igualmente, ha contribuido en la revisión y aprobación del Manual de la nueva gramática (2010), obra de 750 páginas, así como en la edición de la Nueva gramática básica (2011) en formato de bolsillo y con 326 páginas, versiones más sencillas dedicadas a no especialistas del idioma y público en general.

Los lingüistas de la Academia Cubana también han realizado una importante labor en la elaboración consensuada del Diccionario de americanismos (2010), que cuenta con 70 000 entradas y unas 120 000 acepciones en sus 2 400 páginas. Debemos recordar que en Hispanoamérica se encuentra la abrumadora mayoría de los hispanohablantes, por lo que su aporte al enriquecimiento de nuestra lengua común es tal, que obligó a aligerar el Diccionario de la lengua española y publicar aparte el diccionario dedicado a los ameri-canismos o vocablos y frases propias de las modalidades hispanoamericanas de la lengua española. En este sentido, el Diccionario de americanismos es una obra complementaria del diccionario académico, que empezó a editarse en 1780 y que en la actualidad cuenta con su vigesimotercera edición, de 2014. Esta última edición consta de un volumen de 2 376 páginas con 93 111 entradas y 195 493 acepciones, de las que 18 712 son americanismos asentados en el español peninsular o europeo. A esta importante obra lexicográfica se suma otra más resumida: el Diccionario esencial de la lengua española (2006), que cuenta con 55 000 acepciones y sirvió de puente entre la vigesimosegunda y vigesimotercera edición del diccionario académico. En la consecución de ambos diccionarios, el académico y el esencial, también hicieron su aporte los académicos cubanos, al igual que en la primera y segunda edición del Diccionario práctico del estudiante (2007 y 2012).

La Academia Cubana de la Lengua, consciente de la importancia que reviste la lengua española como soporte idiomático de nuestra cultura y nación en su modalidad cubana, realiza diversas actividades divulgativas. Por ejemplo, ha llevado a cabo ciclos de conferencias sobre la obra de Gabriel de la Concepción Valdés, José Lezama Lima, Virgilio Piñera, Ramón Meza, entre otros destacados autores de nuestra literatura, además de celebrar los aniversarios de renombrados literatos cubanos, como el bicentenario de Gertrudis Gómez de Avellaneda y el de José Jacinto Milanés, así como los centenarios de Gastón Baquero, Samuel Feijóo y Onelio Jorge Cardoso, entre otros.

Indistintamente, ha organizado seminarios sobre la enseñanza de la lengua española en nuestro medio y sobre las nuevas normas ortográficas. Gran acogida por alumnos y profesores tuvo el seminario impartido sobre la Nueva gramática de la lengua española. En colaboración con la Universidad de La Habana, se han auspiciado cursos sobre gramática, pragmática e historia de la lengua con profesores del claustro de la Facultad de Artes y Letras, así como con profesores de universidades españolas. También tuvo gran aceptación un curso introductorio al latín, impartido por dos miembros de la institución.

Otra actividad no menos importante es el recibimiento en nuestra sede de académicos correspondientes cubanos, de miembros de academias hermanas o de destacadas figuras extranjeras del mundo lingüístico-literario que visitan nuestro país. En determinados casos, la corporación ha organizado conferencias o lecturas de obras en las que han participado sus autores.

Cada lunes, de 6:30 a 7:00 p.m., mantiene en el aire el programa “Al habla con la Academia”, de la emisora Habana Radio, de la Oficina del Historiador de La Habana, actividad que permite divulgar el acontecer académico de la corporación. Por otra parte, los académicos participan en diferentes programas de radio y televisión, en los que divulgan la labor de esta institución o se refieren a cuestiones de interés relacionadas con nuestra lengua y literatura.

Como uno de los pilares de las corporaciones de este tipo es el aspecto idiomático, la Academia Cubana ha conformado sus propios proyectos de investigación. Uno de ellos es la elaboración de un diccionario de primaria actualizado. Otro de gran utilidad es la elaboración de una gramática adaptada a las necesidades de la docencia en Cuba, así como un diccionario de términos gramaticales. A esto se suma la redacción de una historia de esta corporación.

En la actualidad, la Academia Cubana de la Lengua tiene su sede en el Colegio San Gerónimo, sito en la calle Obispo, entre San Ignacio y Mercaderes, en el Edificio Santo Domingo, La Habana Vieja. En esta edificación realiza la mayoría de sus actividades privadas y públicas. Allí cuenta con una biblioteca especializada en literatura y lingüística, así como con algunos locales y el Aula Magna para sus diversas acciones, además de ofrecer servicios de consultoría sobre dudas con el empleo de la lengua.

Fiel a su lema Letra y Espíritu, la Academia Cubana de la Lengua, junto a las demás academias hermanas, recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en el año 2000.


Notas:

1 La Academia Italiana della Crusca (1528), pero básicamente la Academia Francesa (1635), sirvieron de modelo para la creación de la Real Academia Española en 1714. Cuando las otrora colonias españolas en América alcanzaron su independencia de la Metrópoli, a partir de un acuerdo tomado el 24 de noviembre de 1870, fueron surgiendo las diversas academias correspondientes. La primera de ellas fue la Academia Colombiana de la Lengua (1871), seguida por la ecuatoriana (1874), mexicana (1875), chilena (1885), peruana y guatemalteca (1887), costarricense (1923), panameña y cubana (1926), paraguaya, boliviana y dominicana (1927), nicaragüense (1927), argentina (1931), uruguaya (1943), hondureña (1948). En algunos países en que el idioma oficial del Estado no es el español, surgieron la Academia Filipina de la Lengua Española (1924), la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española (1955) y la Academia Norteamericana de la Lengua Española (1973). Todas ellas forman parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española, constituida en 1951.

2 Además de los ya citados Varona y Ortiz, amerita la pena mencionar a Francisco de Paula Coronado y Álvaro, José María Chacón y Calvo, Carlos Loveira y Chirino, Jorge Mañach y Robato, Manuel Márquez Sterling, Rafael Montoro y Valdés, Carlos M. Trelles y Govín, Emeterio Santovenia, Raymundo Lazo, Juan Miguel Dihigo y Mestre, Dulce María Loynaz Muñoz, José Juan Arrom, José Antonio Portuondo Valdor, Ángel Augier Proenza, Delio J. Carreras Cuevas, Lisandro Otero González, Miguel Barnet Lanza, Eusebio Leal Spengler, Roberto Fernández Retamar, Graziella Pogolotti Jacobson, Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal, Nara Neyva Araújo Carruana, Abelardo J. Estorino López, Antón Arrufat Mrad, Ambrosio Fornet Frutos, Nancy Morejón Hernández, Pablo Armando Fernández, entre otras personalidades del acontecer cultural cubano en el pasado y en el presente.

3 Lisandro Otero: “Palabras del director en el acto de conmemoración del octogésimo aniversario de la constitución de la Academia Cubana de la Lengua”, en Boletín de la Academia Cubana de la Lengua, tercera época, vols. 9-11, enero-diciembre, 2004-2006, p. 71.

4 Para saber más sobre la historia de esta institución consulte a Patricia Motola y Marialys Perdomo: “La Academia Cubana de la Lengua. Notas para la historia de una corporación”, en Opus Habana, vol. 12, núm. 3, 2010, pp. 4-15.

5 En el Estado Libre Asociado de Puerto Rico (en inglés Common-wealth of Puerto Rico), según disposición de la Asamblea Legislativa, el artículo primero de 1993 establece que el español y el inglés son los idiomas oficiales del Gobierno.

6 El español fue el primer idioma oficial de Filipinas a partir de la colonización española iniciada en 1565. Llegó a ser la lengua vehicular del país hasta principios del siglo xx. A finales del siglo xix la Revolución Filipina, apoyada por los Estados Unidos, propició la cesión de las islas por España a EE.UU. en 1899, con lo que se impuso el inglés como lengua oficial. Los idiomas oficiales de Filipinas, independientes desde 1946, son el inglés y el filipino, aunque el español todavía cuenta con prestigio y es hablado como lengua vestigial.

7 Después de México, Estados Unidos es el segundo país que cuenta con mayor cantidad de hispanohablantes: 12 % de su población (en este país es el segundo idioma más hablado y el que más comúnmente se aprende como segunda lengua).

8 Por ejemplo, la Biblioteca Clásica de la Real Academia Española publica obras fundamentales de la literatura española e hispanoamericana hasta finales del siglo xix en ediciones críticas, anotadas y prologadas. La primera obra publicada en 2011 fue Cantar de mio Cid. Además, se publican ediciones conmemorativas, como Cien años de soledad, en el 40mo. aniversario de su publicación en 1967 y el octogésimo cumpleaños de su autor, Gabriel García Márquez, entre otras.

Los Versos Libres de Martí

Miguel de Unamuno

Todavía siento resonar en mis entrañas el eco de los Versos libres de José Martí que, gracias a Gonzalo de Quesada, pude leer hace unos meses. Pensé escribir sobre ellos a raíz de haberlos leído, cuando mi espíritu vibraba por la recia sacudida de aquellos ritmos selváticos, de selva brava. Mas opté por dejar pasar el tiempo y que la primera impresión se sedimentara y se depurase. Y ¡hoy quiero hablar de ellos!

Enrique José Varona, primer director de la Academia Cubana de la Lengua

Enrique Saínz

Más allá de tanto vano elogio a más o menos conocidas mediocridades, creo necesario decir algo que todos sabemos, pero que debemos recordar: Varona es una de las grandes figuras de la cultura cubana de todas las épocas. Su quehacer intelectual se extiende desde la década de 1870 hasta los primeros años de la que comienza en 1930.

Cómo descubrí la Academia Cubana de la Lengua

Roberto Méndez Martínez

En la actualidad, forma parte de mi vida asistir, en mi condición de miembro de número, a las sesiones que se celebran cada mes en el Colegio Universitario San Gerónimo, así como a los ciclos de conferencias y a los actos por el Día del Idioma en la vecina Plaza de San Juan de Dios. Con frecuencia recuerdo, como si se tratara de un sueño, las circunstancias que me permitieron conocer la institución en mi temprana juventud.

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