No soplen sobre el fuego de la destrucción, promuevan la cultura del encuentro

Por zenit.org

El Santo Padre quiso compartir así una reflexión sobre el “qué” y “cómo” en la profesión de los periodistas puede mejorar la sociedad en la que vivimos.
Reflexiones que merecerían una jornada de retiro, lo que reconoció “no es fácil en el ámbito periodístico, una profesión que vive continuos ‘tiempos de entrega’ y ‘fecha de cierre de edición’”.
Y ayudando a hacer una reflexión, el Papa se detuvo en tres elementos: Amar la verdad, una cosa fundamental para todos, especialmente para los periodistas; vivir con profesionalidad, algo que va más allá de las leyes y reglamentos; y respetar la dignidad humana, que es mucho más difícil de lo que se puede pensar a primera vista.
Amar la verdad, quiere decir no solamente afirmar, sino vivir la verdad, dar testimonio de ella con el propio trabajo, dijo, y precisó que “la cuestión no es ser creyentes o no creyentes. La cuestión es ser honesto consigo mismo y con los otros”. Puntualizó además que “no siempre es fácil llegar a la verdad, o por lo menos acercarse a ella”; y que en la vida “no todo es blanco o negro”, también en el periodismo “es necesario saber discernir entre los matices de gris en los eventos a narrar”. Pidió “nunca decir o escribir en conciencia, algo que no sea verdadero”.
El segundo punto que señaló el Pontífice es vivir con profesionalidad, “más allá de lo que está escrito en los códigos de deontología, sin someterse a los intereses de parte”. El Pontífice en sus palabras indicó que es necesaria, para ello, una sociedad democrática y recordó cómo las dictaduras de cualquier “color”, intentaron siempre apoderarse de los medios de comunicación e imponer nuevas reglas a la profesión periodística.
Sobre el respetar la dignidad humana, destacó que es importante en todas las profesiones, subrayó que lo es “de manera particular en el periodismo”, porque detrás de una simple narración “hay sentimientos, emociones, en definitiva, la vida de las personas”.
Recordó también que él ha hablado muchas veces de los chismorreos como “terrorismo”, y que esto vale para las personas individuales, la familia o el trabajo, y “mucho más para los periodistas”. Además, porque “un artículo se publica hoy y mañana es sustituido por otro, pero la vida de una persona injustamente difamada puede ser destruida para siempre”.

Tomado de: Zenit, Ciudad del Vaticano, 22 septiembre 2016

El sacerdote que quería ser pelotero. Entrevista a Mons. Juan de la Caridad García

Yarelis Rico Hernández

Los primeros meses en La Habana no han cambiado el estilo de trabajo por el que aún es apreciado en Camagüey, de donde era arzobispo hasta el momento de su nombramiento como pastor de la Iglesia habanera. Monseñor Juan sigue siendo un misionero: el mismo obispo acostumbrado a ir por todas las comunidades católicas.

Maximiliano Kolbe, el gesto heróico del prisionero 16670

Juan Manuel Galaviz,SSP

En la reja de ingreso al campo de concentración de Auschwitz, los nazis hicieron poner estas palabras: “Arbeit macht frei” (“El trabajo hace libre”). Nada más irónico y cruel que ese letrero. Los trabajos forzados y los suplicios que se aplicaban en esa prisión masiva estaban por encima de lo imaginable.

Comienza una nueva etapa

Mons. Ramón Súarez Polcari

En Cuba hay, actualmente, once diócesis. Tres de ellas tienen el rango de provincia eclesiástica, sede metropolitana o arquidiócesis. En orden cronológico son: Santiago de Cuba (1803) –la Primada de Cuba–; San Cristóbal de La Habana (1925) y Camagüey (1998).

SUSCRIBETE A NUESTRO BOLETIN
TE SUGERIMOS...
LENTE CURIOSO