Lección de amor

Por Dania Bernalda Ramírez Aguilar



“Misericordia es la ley fundamental
que habita en el corazón de cada persona
cuando mira con ojos sinceros al hermano
que encuentra en el camino de la vida”.
Papa Francisco


Fue a finales del año 2008 e inicio del año 2009… Acostumbraba a caminar rumbo al trabajo y luego de regreso a casa, por las calles del Vedado; comencé a ver a un anciano alto, de rostro enjuto, surcado de arrugas que no solo hablaban de su edad sino de la vida azarosa que llevaba, barba entrecana, sus pocas ropas estaban sucias, malolientes, sus pies con unos zapatos que dejaban vislumbrar sus dedos dañados por una artrosis degenerativa, deformante, las uñas corroídas por los hongos… incluso un zapato era de piel y el otro un tenis sin cordones… caminaba con pesar por las calles y se sentaba en la cuadra de 15 entre J y K, a “coger un respiro” según decía cuando alguien le preguntaba, era conversador, dejaba notar la avidez por entablar diálogo con quien se le acercara y hasta me atrevería a asegurar que no era iletrado, pero nunca me aventuré a preguntarle algo tan íntimo, tan doloroso.
En la bolsa que le acompañaba podía encontrar cualquier cosa de aquellas que le donaban en su habitual recorrido, desde un pedazo de pan, un poco de la comida que le daban como ayuda de la seguridad social en el Hospital de Maternidad de Línea (América Arias), donde supe después que almorzaba siempre…
Iba los domingos en la mañana a misa en la parroquia de San Juan de Letrán.
En más de una ocasión lo pude ver allí, pedía limosna antes y después de la eucaristía, eso sí, siempre entraba y aunque se quedaba en la parte de atrás de la iglesia, no se perdía ni un momento de la misma, prestaba atención y se quedaba muy atento mirando al Santísimo, como si su petición fuese más profunda, desde su corazón… Vi cómo algunos se negaban a darle algo de dinero, alegando que, por su aspecto, “seguro lo utilizaba para beber”, a pesar de que a nadie le constaba que lo hacía, y tristemente, sin tener en cuenta que el evangelio nos alienta a no juzgar, algunas personas pecan de hacerlo, yo entre ellas. Por eso, un día en que me pidió veintidós pesos para comprar un antibiótico, me llamó tanto la atención, que al dárselos lo seguí sin que se percatara y cuál no sería mi sorpresa cuando lo vi llegar a la farmacia de 9na. esquina a I y sacar de entre sus harapos una receta muy estrujada donde se leía “Azitromicina, 6 tabletas”. Al salir, le pregunté apenada para qué tomaría ese medicamento y él me respondió:
–Vamos y le enseñaré para quién es.
Caminamos unas dos cuadras y entrando en un pasaje me mostró un cuartucho en muy malas condiciones donde vivía una señora tan anciana y harapienta como él, la cual dejó caer una lágrima de gratitud por su rostro al ver la medicina para su nieto discapacitado que yacía acostado en un camastro con una linfangitis: tenía una situación peor que la del deambulante y él compartía con ella las limosnas que recolectaba, los alimentos, ropas e incluso la medicina…
Me sentí muy avergonzada, sonrojada le estreché la mano a ambos y me emocioné hasta las lágrimas porque pensé cuán grande y misericordioso puede ser el corazón de un hijo de Jesús que sin tener nada para él es capaz de ayudar al prójimo… ¡cuánto amor, cuánta caridad y cuánta misericordia!
Y otra vez recordé las palabras de Jesús: “el que tiene dos túnicas debe dar una al que no tiene” y “cuando sacies la sed del sediento es a mí al que le das agua, cuando vistas al desnudo, es a mí a quien vistes”

Acta del XXI Concurso de Periodismo Palabra Nueva, revista de la Arquidiócesis de La Habana

Palabra Nueva

 A los quince días del mes de junio del año 2017, se reunió en el Centro Cultural Padre Félix Varela, en La Habana, el jurado del Concurso Palabra Nueva, en su vigesimoprimera edición, integrado en esta ocasión por el Pbro. Elixander Torres Pérez (presidente), el Sr. Daniel Céspedes Góngora, miembro del Consejo de Redacción de la revista, la Sra. Iyaimi Palomares Mederos, licenciada en Comunicación Social, el Sr. Iván Batista Cadalzo, diseñador gráfico, y el Sr. Mario Vizcaíno Serrat, periodista y colaborador de la revista, quienes acordaron por unanimidad otorgar los siguientes premios y menciones:

PREMIO CRÓNICA-Un viajero, una ciudad, un valle y una ermita

Anabel Candelario Carmona

En Cuba hay iglesias que destacan por sus milagros, como El Rincón, en Santiago de las Vegas; o por su belleza arquitectónica, como la catedral de La Habana; o por resguardar entre sus sagrados muros uno de nuestros tesoros nacionales: la Virgen de la Caridad del Cobre, en Santiago de Cuba; pero hay una que, sin carecer de milagros, belleza arquitectónica y tesoros, destaca por su humildad.

Mención CRÓNICA-Una iglesia mambisa y tres niñas a misa los domingos…

María del Carmen Ruisánchez Regalado

Era la tradición: en las mañanas de domingo, no había nada mejor que hacer que ir a misa; así había sido con mi abuela, así con mi madre y yo no debía ser menos, así con mi hija y… por eso, aunque estuviera cansada, aunque remoloneara, la ropa de ir a la iglesia estaba al lado de mi cama desde temprano… y yo sabía que las normas de disciplina para mi mamá eran invariables, aunque con algunas diferencias.

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